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La almadraba de Zahara
data de la edad media, de la época de Guzman el Bueno,
que fue el primer promotor de este arte de pesca singular.
Hoy todavía perdura, con las mismas bases de entonces
aunque con la ayuda inestimable de las nuevas tecnologías,
y se enfrenta a un futuro incierto, producto de la escasez
de atún por la pesca indiscriminada a la que se le somete
en su ruta migratoria.
Las almadrabas son típicas de la costa del sur
de España, y han existido en Cádiz, Chiclana
de la Frontera, Conil de la Frontera, Barbate, Zahara
de los Atunes, La Línea de la Concepción y Ceuta.
La época de la almadraba es primavera.
Consiste en instalar un laberinto de redes en el paso
de los atunes, situado cerca de la costa. En esa jaula,
los atunes van recorriendo "pasillos" de redes
hasta llegar al centro del copo. Una vez están encerrados,
los barcos comienzan la "levantá", que consiste
en ir izando las redes manualmente hasta que los atunes
quedan a nivel del agua, para así emprender la caza manual
del atún.
Uno a uno se van pescando mediante los "bicheros",
una especie de garfios que los almadraberos utilizan para
enganchar los atunes. Es un espectáculo cruento e impresionante.
Los atunes, animales de cientos de quilos con aletas como
cuchillas, se retuercen entre las aguas rojas de sangre.
Los ecologistas han puesto el grito en el cielo en ocasiones
por la crueldad de la técnica.
El atún de almadraba es excelente y
es la base de la mayoría de los platos de la cocina local.
Los mejores ejemplares son pagados a precio de oro por
empresarios japonenes, que los congelan en el acto y los
envían camino del pais del sol naciente para suministrar
a las mejores cocinas del pais con sus platos de “sushi”.
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